El Consejo aprueba el primer RPT desde la democracia
El acuerdo alcanzado con la mayoría de la representación sindical moderniza una estructura laboral que llevaba casi 50 años obsoleta.
La nueva organización pone fin a décadas de irregularidades legales, garantizando la seguridad jurídica del personal y la eficiencia en el servicio público.
El alcalde de Ortigueira, Valentín Calvín, celebra alcanzar un acuerdo que entiende como "un logro colectivo y un punto de inflexión para el municipio".
El Consell de Ortigueira aprobó su primera Lista de Empleos, técnicamente conocida como RPT. Este documento organizativo, que nunca había existido en el municipio en los términos exigidos por la normativa moderna, fue apoyado en la mesa de negociaciones por una gran mayoría de los representantes de los trabajadores. El resultado de la votación se saldó con trece votos a favor, emitidos por las sedes sindicales de Comisiones Obreras, la Confederación Intersindical de Galicia y la Unión General de Trabajadores, frente a dos votos en contra del sindicato USO y cinco abstenciones de la USTG. Con este apoyo mayoritario, la administración local cierra uno de los asuntos pendientes que más años había tardado en resolverse.
Para comprender la magnitud de este acuerdo es necesario echar la vista atrás, ya que la estructura de personal del municipio se regía por criterios obsoletos que no habían sido modificados integralmente desde 1978. Durante casi medio siglo, la ausencia de un RPT obligó al Ayuntamiento a operar en una situación de constante provisionalidad y parches organizativos. No contar con este instrumento básico para la gestión de recursos humanos suponía, en la práctica, incumplir sistemáticamente la legislación estatal y autonómica en materia de empleo público. La ley obliga a los ayuntamientos a detallar claramente las funciones, requisitos y retribuciones de cada cargo, algo que en Ortigueira se había aplazado mandato tras mandato por las dificultades técnicas y políticas que entrañaba el proceso.
Esta carencia histórica afectó directamente al día a día de los empleados municipales y, por extensión, a la calidad de los servicios prestados a los vecinos. A falta de una definición clara de las funciones de cada puesto, se produjeron situaciones de desigualdad laboral, dificultades extremas para la promoción interna y una rigidez alarmante a la hora de cubrir despidos o reforzar departamentos saturados, como servicios sociales o áreas técnicas. La aprobación del RPT corrige de raíz estas deficiencias, ya que proporciona al Consejo un organigrama claro que define qué hace cada profesional, qué cualificación necesita y a qué salario tiene derecho de forma objetiva, eliminando cualquier margen de arbitrariedad.
El alcalde de Ortigueira, Valentín Calvín, mostró su profunda satisfacción por el éxito de la negociación, destacando que "es un logro colectivo y un punto de inflexión para el municipio". El regidor insistió en que "el Gobierno local cumple la que fue una de nuestras promesas electorales más importantes de todo el mandato", un compromiso firme que asumieron con la ciudadanía y con el propio personal municipal consciente de la urgencia de regularizar la situación. "Una vez más hemos demostrado que cumplimos", resume el alcalde.
Según el propio Calvino, “hoy es un día para agradecer a todos los que hicieron posible este avance, ya que por fin entramos en el siglo XXI en términos de gestión pública”. El alcalde ha afirmado que quiere agradecer expresamente "el alto nivel, la generosidad y la intensa colaboración de los sindicatos mayoritarios y de los propios trabajadores municipales, que supieron entender que el beneficio general debía primar sobre cualquier interés particular". Calvín señaló que fueron "meses de intensas reuniones, mucho diálogo y un esfuerzo técnico brutal, pero el resultado demuestra que cuando hay voluntad de mejorar Ortigueira se llegan a acuerdos".
El mandatario local enfatizó las consecuencias del retraso que arrastraba la administración, afirmando que "no tener RPT desde 1978 significaba una anomalía democrática y un incumplimiento de la ley que no podía extenderse ni un minuto más en el tiempo". El alcalde explicó que los sucesivos gobiernos municipales miraron para otro lado por miedo a enfrentarse a un problema complejo, pero que su equipo "aceptó el desafío porque la legalidad y la dignidad de los trabajadores no son negociables". Para el alcalde, esta firma supone "saldar una deuda histórica" y demostrar que "las promesas electorales de su proyecto no eran papel mojado, sino verdaderos compromisos de gestión".
Más allá del cumplimiento legal, el acuerdo se traduce inmediatamente en una mejora sustancial de las condiciones laborales y salariales de los empleados del Ayuntamiento. El RPT introduce criterios de equidad, garantizando igual remuneración por igual trabajo, y establece un marco claro para que los trabajadores desarrollen su carrera profesional dentro de la administración con total transparencia.
Valentín Calvín concluyó sus declaraciones recordando el impacto positivo que tendrá este documento en la ciudadanía, asegurando que "trabajadores con mejores condiciones y una administración bien organizada se traducen directamente en una mejor atención a los vecinos, trámites más rápidos y un Ayuntamiento más ágil". El alcalde resumió el sentir del ejecutivo afirmando que "se ha puesto orden en la casa de todos los ortigueirenses y que con esta sólida base jurídica, Ortigueira está mucho mejor preparado para afrontar los retos económicos y sociales del futuro".